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Una pyme argentina logró un contrato mundial con John Deere

Una pyme argentina logró un contrato mundial con John Deere

Algunos dicen que podría revolucionar el campo como en su momento lo hizo la siembra directa. Lo cierto es que, por lo pronto, el desarrollo argentino captó la atención del gigante John Deere. La fabricante de maquinaria agrícola estadounidense firmó un contrato para que la argentina King Agro la abastezca a nivel mundial con su invento: una barra de fibra de carbono con la cual las máquinas pulverizadoras aplican los agroquímicos y fertilizantes y que reemplaza a las tradicionales, que eran de acero.

Como el material es más liviano, la barra puede ser de hasta 40 metros de largo, contra los 28 de las metálicas. Así, se necesitan menos pasadas para tratar una misma superficie (con un ahorro de 10% en combustible), y se pisa 1% menos cultivo, con lo que se gana en rendimiento.

La idea surgió de la necesidad, cuando en con la crisis de 2008 la empresa de Guillermo Mariani –que construía mástiles de fibra de carbono para veleros– se encontró con que todos sus clientes, que era europeos, habían desaparecido. A partir de ahí, con la urgencia de buscar otros negocios para sobrevivir, se acercó un productor agropecuario que les pidió que le construyeran una barra en aluminio (material que también trabajaban) para su pulverizadora. Le ofrecieron hacerla en fibra de carbono. El proyecto anduvo y empezaron los desarrollos en esa dirección. Ya son 250 los equipos que llevan su invento.

John Deere llegó de la mano de uno de sus clientes, que contó que había sacado la barra que venía de fábrica y le había puesto una de King Agro a su pulverizadora. “Firmamos un contrato de asociación para desarrollar nuevos modelos en forma conjunta.

No perderemos los derechos de los productos, pero ellos tienen exclusividad para vender las barras fuera de la Argentina”, contó Mariani, que acaba de inaugurar en Campana una planta de $ 70 millones. Empezarán con 150 barrales anuales (cada uno se vende entre US$ 30 y 40 mil), con la meta de llegar a 1.000 a fines de 2016 y pasar de los actuales $ 40 millones de facturación, a US$ 50 millones.

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