Opiniones de Mario Vargas Llosa y Facundo Manes sobre el efecto de Internet en las mentes humanas

Filed Under (Internet, Saber) by blogep on 21-11-2011

Tagged Under : , ,

El 6 de agosto de 2011 el diario La Nacion publicó un artículo de Mario Vargas Llosa titulado “Mas información, menos conocimiento”. En el mismo el premio Nobel de Literatura hace referencia a advertencias escritas recientemente por Nicholas Carr en su libro “Superficiales: ¿Qué esta haciendo Internet con nuestras mentes?” y se manifiesta alarmado y triste por los estragos causados por Internet en las mentes humanas. Para el gran escritor peruano las catastróficas predicciones de Carr a su vez reivindican las más antiguas teorías de Marshall Mac Luhan sobre los peligros de los medios de comunicación en general y como estos modifican y controlan nuestra manera de pensar y de actuar. El 10 de septiembre de 2011 el mismo diario publicó un texto titulado “El debate sobre los efectos del uso intensivo de la web en nuestra mente” escrito por el renombrado neurobiólogo de la Universidad Favaloro, Facundo Manes, refiriéndose a estos temas en general y al artículo de Vargas Llosa en particular.

Vargas Llosa explícitamente reconoce no ser un neurocientífico que pueda juzgar sesudamente los experimentos citados por Nicholas Carr en su libro, y también admite que es posible que este último pueda exagerar un poco en sus dramáticos pronósticos; pero en general coincide con Carr en que Internet esta dañando la mente de la civilización. Utilizando el análisis de Carr y también su propia experiencia, Vargas Llosa defiende con ahínco las fantásticas ventajas de Internet cuando este es bien utilizado pero se alarma por su mala y excesiva utilización. Vargas Llosa señala daños con respecto a la memoria humana pero no se ciñe a ella sino que su más pesado acento está apoyado en la pérdida del hábito y hasta de la facultad de leer grandes libros y en la moderna creencia de que sólo se lee para informarse. Los textos que no están “subordinados a la utilización pragmática” suelen ser considerados superfluos. Y, si solamente se tratara de informarse veloz y utilitariamente, nadie puede dudar que un diestro cazador internauta consigue su objetivo muy eficazmente picoteando información con el frenesí y mariposeo cognitivo de la pantallita sin tener necesidad de hacer prolongados esfuerzos de concentración, reflexión, paciencia y abandono a aquello que se lee. Vargas Llosa también señala que no es verdad, como a veces se nos suele hacer creer, que Internet sea hoy día sólo un utensilio útil sino que más bien pasa a ser una prolongación o suerte de prótesis de nuestro propio cuerpo y de nuestro propio cerebro.

Si bien el neurocientífico Facundo Manes aclara de antemano que su objetivo es aportar algo adicional y complementar lo dicho desde la neurobiología, en mi entender, en puridad su artículo más bien intenta refutar a Vargas Llosa y a Carr. Manes utiliza frases citadas por el premio Nobel, como por ejemplo, “cuanto mas inteligente sea nuestro ordenador, más tontos seremos” y algunas otras mas nebulosas en el texto que sería extenso sacar a relucir, y les asigna un peso relativo mayor al que a mi modo de ver surge de la letra y del espíritu del texto de Vargas Llosa. De manera un tanto elíptica Manes insinúa que el plexo del argumento de Vargas Llosa es el efecto negativo que Internet tiene en la memoria humana y entonces se enfoca primordialmente en ello para refutarlo. Sus apreciaciones sobre la memoria son por cierto muy interesantes, aparentan ser verdaderas y son además exactamente lo opuesto a lo que opina el escritor peruano. Pero hacia el final de su texto Manes pretende expandir y derramar su puntilloso análisis sobre la memoria humana en particular hacia toda la mente humana en general y defiende las bondades de Internet sobre las mentes. Esto lo intenta parcialmente negando la actual preponderancia de Internet por sobre la lectura;  y también arguyendo que a través de la incesante interacción con sus semejantes el hombre y su cerebro siguen progresando y no son afectados negativamente por los ordenadores, como si lo cree Vargas Llosa.

El escritor peruano hace comentarios muy concretos sobre los posibles daños a la memoria humana, pero a mi humilde modo de ver ese no es el plexo de su mensaje. Vargas Llosa se manifiesta asustado y entristecido porque coincide con Carr, que a su vez describe como el motivo principal por el cual Carr escribió su crítico libro, en que Internet está reduciendo la capacidad humana de introspección que avivaba la literatura.

Para calar hondo en semejante temática habría que extenderse mucho en cuestiones sobre la mente y sobre el cerebro desde lo científico y también desde lo metafísico y eso rebalsaría las pretensiones de este breve comentario. Nadie osaría poner en duda la enorme importancia de la memoria en la mente humana y que sin ella bien poco o casi nada podríamos llevar a cabo. Empero, las neurociencias creen que la mente humana incluye también otras dimensiones como la autoconciencia, la inteligencia abstracta, la libertad, la capacidad estética, la capacidad ética, el amor al prójimo, y, entre los creyentes, incluso la creencia y el amor a Dios. Yo tiendo a coincidir con Facundo Manes en cuanto a que tal vez efectivamente Internet no esté anestesiando la memoria del hombre de la drástica manera en la cual lo marca Vargas Llosa, pero no resulta para mi viable parcialmente reducir la mente humana sólo a la  memoria y a la búsqueda utilitaria de información. El hombre es la única bestia conocida en el universo que piensa y hace cosas que no son siempre meramente utilitarias para la supervivencia y la conservación de su especie. Hasta neurocientíficos agnósticos y ateos señalan la importancia de promover experiencias espirituales para la consecución de la realización y felicidad humanas.

Incluso si la memoria humana no fuera dañada en lo más mínimo, como tan bien lo explica Facundo Manes; a mi modo de ver, resulta hoy día muy arduo argüir y constatar que a través de la muy manifiesta menor introspección que asusta y entristece a Vargas Llosa, Internet no esté efectivamente dañando otras dimensiones espirituales cruciales de la mente humana como la autoconciencia, la inteligencia abstracta, la libertad, la capacidad estética, el amor al prójimo.

Carlos Morea

www.enlacepymes.com

Computadoras, cerebros y libertad

Filed Under (Saber) by blogep on 11-06-2011

Tagged Under : ,

Todavía existen algunos pensadores que arguyen que, a través de un incremento en el número de transitores, en el futuro las computadoras ampliarán sus funciones y se asimilarán a los cerebros. El creyente en la inteligencia artificial Isaac Asimos sostiene que entre el cerebro y un ordenador habría sólo una diferencia de complejidad. Y opina que en algunas décadas más las computadoras podrían hacer lo mismo o incluso más que una mente humana. Cuando los robots electrónicos se hagan lo suficientemente complejos en sus algoritmos, les emergería así la habilidad intelectual y argumentativa, la conciencia personal y moral, la libertad, la capacidad de amar y de ser amado, el placer y el dolor, la apreciación de la belleza, el humor, la capacidad de Dios

Son diversas las razones por las cuales los cerebros se diferencian de las computadoras pero hoy haré un fugaz comentario sobre una de ellas que es la libertad. Las computadoras no son libres porque requieren del programador, que si es libre, para que las programe. Ha habido pensadores que han negado la libertad humana. Minsky por ejemplo decía que:

“Libre albedrío es el mito de que la volición humana se basa en una tercera alternativa, distinta de la causalidad. No hay lugar para ella, porque cualesquiera que sean las acciones que “elijamos”, ellas no pueden producir el menor cambio en lo que de otro modo habría sido, porque esas rígidas leyes naturales ya han sido la causa de los estados mentales que nos hicieron tomar esa decisión.”

Y Skinner y Ruiz de Gopegui asemejan el acto volitivo al de una máquina. Este último escribió:

“Si por libertad se entiende la posibilidad de elección espontánea y no condicionada, cuando el hombre decide no posee libertad, pues en el todo está condicionado por causas antecedentes. El sentimiento de libertad es sólo un espejismo; el individuo se cree libre cuando ha hecho lo que quería, sin percatarse de que lo que quería estaba totalmente condicionado por agentes no controlables ni controlados por él. El acto volitivo –o de decisión presuntamente libre- puede explicarse satisfactoriamente según un “esquema cibernético” reproducible en las máquinas, lo cual desvela al carácter ilusorio de la idea de libertad.”

Ahora bien, resulta perogrullesco que los humanos no somos ilimitadamente libres. El sueño de una libertad autárquica es insensato. Siendo el hombre un ser limitado, no puede poseer una libertad ilimitada. Decir que el hombre es libre no significa que el área de su libertad sea omnímoda. La libertad del hombre es una libertad verdadera, pero acotada por el marco de referencias en que se mueve.

Una libertad sin horizonte, sin norte, sin tierra de promisión, es una libertad desorientada; y no es sino apariencia de libertad. Por eso la idea de que ser libre es equivalente a hacer lo que a uno se le apetece es una falacia constitutiva. Con ella se está recayendo en la vieja idea de libertad como capacidad de elección indiferente entre diversas posibilidades, que termina condenando al hombre a una crónica e irresponsable indefinición. José Antonio Marina decía que hacer lo que me da la gana no es ser libre sino que es obligarme a hacer lo que la gana decide. No se es más libre porque se pueda hacer lo que a cada cual le apetezca; se es más libre en cuanto que se opta en la dirección del ser más hombre, más uno mismo, más persona. Ruiz de la Peña decía que la libertad no quiere decir que puedo hacer lo que quiera sino que significa más bien que debo llegar a ser lo que soy. La mejor libertad, la libertad más liberada, será aquella que acepta y acoge el fundamento de su ser. Y Ruiz de la Peña agrega que la genuina libertad no es una ausencia de ligaduras sino una forma de religación. Sólo quien se halla religado a un fundamento último puede sentirse desligado ante lo penúltimo.

Las circunstancias biográficas nos influyen. Estamos todos sometidos a innumerables pulsiones y coacciones externas. Somos vulnerables a los deseos y a los miedos. Pero las posturas que defienden al hombre como ser completamente predeterminado y carente de libertad son extremas. La heredad y la circunstancia ciñen a la libertad, pero no la exterminan. Lo que en la vida surge por obra propia, a fuerza de golpes de circunstancias, a sotavento de ellas, contra los trancazos y garrotazos que nos vienen de afuera, cuando confronta al aparente destino escrito, ese es el carácter, la determinación profunda, lo más persona de la persona, aquello que define a esa alma como propia, única, insustituible. Zubiri decía que si el hombre no tuviese tendencias tampoco tendría posibilidad alguna de ser efectivamente libre. Las tendencias son intrínsecas a la voluntad porque fuerzan al hombre a ejecutar un acto de volición libre. ¿Cómo es que el alcohólico que ansía beber, muchas veces logra no hacerlo? Y como no todas las tendencias son iguales no todos los hombres son igualmente libres. Hay quienes desperdician oportunidades heredadas y transcurren una vida infértil, y hay también quienes vencen insufribles limitaciones físicas, psíquicas, económicas, y se convierten en ejemplos de humanidad. Y Zubiri agregaba que aquello que nos exige ser libres, que son las tendencias ante las cuales debemos decidir, es justamente también aquello que  limita intrínsecamente nuestro grado de libertad. En un cierto momento, por más exiguo que este sea, y muchas veces contra toda esperable probabilidad, la libertad da fuerza y convierte a la pretensión en decisión.

El proceso cerebral tiene algunas similitudes con los procesos de las computadoras y estas últimas son incluso más veloces y más exactas para ciertas funciones; pero las computadoras no son libres y sólo pueden ejecutar cálculos algorítmicos o mecánicos. Las máquinas nos pueden igualar e incluso superar en muchas operaciones y actividades, pero los creyentes en la inteligencia artificial no contemplan que las máquinas carecen de la interioridad y de la libertad de la persona humana. Es así que hoy día la mayoría de los grandes pensadores reconocen la libertad humana y descreen en un mundo futuro de robots cibernéticos y también humanos. Las computadoras no son ni remotamente comparables con la mente humana. Y todo indica que jamás lo serán.

Carlos Morea

www.enlacepymes.com

Consejos para mantener segura su información

Filed Under (Computación, Internet, Pymes, Saber) by blogep on 09-05-2011

Tagged Under : , , ,

Es importante tener en cuenta las distintas opciones que tenemos cuando pensamos en la seguridad de nuestra información. La “seguridad informática” abarca un amplio abanico temas, aquí solo abordaremos algunos tips a tener encuenta respecto a “Backups” y posibilidades de almacenamiento del mismo.

Vamos a tratar 4 puntos que siempre menciono  a la hora se tratar el tema de backups con empresas Pymes de no mas de 20 puestos de trabajo.

Backup de las PCs

Convencer a los usuarios que hagan backup es una tarea dificil. Puede que realmente tomen conciencia una vez que su disco rígido deje de responder y ya es demasiado tarde.

Existen programas para llevar a cabo backups de forma automática en cada PC. Uno de ellos, el cual conozco y utilizo es Cobian. Este programa se instala facilmente en PCs y permite ser configurado para que periodicamente se lleve a cabo un backup de la información que usted determine importante dentro de su computadora. Lo bueno es que esta configuración se realiza una vez y si luego queremos modificar algo de la misma lo podemos hacer sin problemas.

Generalmente, el backup lo direcciono a un servidor que tenga capacidad de disco. La idea en este punto es llevar la información de cada PC a otro lugar, en este caso hacia un Servidor.

Utilización de discos externos USB

Actualmente, en mercado encontramos variedad de discos externos con conexión USB. En general  se compran para uso personal, para guardar fotos, videos y documentos.

Las capacidades de estos discos van de 250 GB a 1 TB ( o sea 1024 GB). Esto seguramente alcance y sobre si deseamos contener en el mismo solo documentos de trabajo o algún Backup de alguna aplicación. Así también, el hecho que sean transportables nos permite llevarlo fuera de la oficina y guardarlo en otro lugar.

Estos discos pueden ser utilizados para guardar backups de cualquier PC o servidor.

Otro concepto interesante es pensar en utilizarlo para resguardar información vital y transportarla en otro lugar seguro fuera de la oficina y de esta manera estar prevenido en caso de un accidente, incendio o robo dentro del lugar de trabajo.

La idea es, “Tengo la información en mi oficina, pero también un resguardo fuera de ella”.

Centralizar en un solo lugar los ducumentos de trabajo

Si contamos con un Servidor que tenga espacio disponible en disco, una posibilidad es crear  en dicho servidor carpetas para cada uno de los usuarios y que en las mismas puedan almacenar los documentos de trabajo. De esta manera, la información siempre está en un mismo lugar y en caso de tener algún problema con alguna de las PCs los documento estarán seguros. En este caso el backup será mas simple, ya que solo debería hacerse desde el servidor.

La posibilidad de crear carpetas compartidas en un servidor las da el sistema Operativo Windows como cualquier distribución Linux.

Antes de comprar un Servidor …

En el caso de tomar la decisión de adquirir un Servidor, es importante tener en cuenta que dichos equipos pueden ser pedidos con “RAID de discos”.

RAID significa “Conjunto Redundante de discos Independientes” (Redundance Array Independient Disk) y hace referencia a un sistema de almacenamiento de discos multiples.

Armar un RAID de discos no sale tan caro como antes, ya que podríamos armarlo con discos SATA, los mas comunes de mercado.

El RAID nos permite trabajar con varios discos y combinarlos de distintas maneras. Una de ellas es tener un disco rígido espejado con otro de igual tamaño y en el caso que alguno de ellos sufra una falla, se encuentra el otro disco para responder. Esto que menciono es un simple ejemplo que intenta dejar clara una idea, pero existen muchos mas combinaciones y detalles respecto a este tema. Lo mas importante es saber que esta posibilidad existe y sugerimos pedir asesoramiento al respecto (a nuestro proveedor o asesor informático) a la hora de solicitar el presupuesto.

El hecho de planear acciones de backup de nuestra información o la de toda la empresa es un tema importante que nos puede llevar a ahorrar mucho dinero y fuertes dolores de cabeza.

Christian Fernández Mancini

www.enlacepymes.com

El rol del dinero en la vida humana

Filed Under (Saber, economía) by blogep on 06-05-2011

Tagged Under : ,

Sin dudas el dinero ha tenido y tendrá un rol protagónico en la vida humana. Mucho se dice sobre él. Que es el fin de las buenas intenciones, que no hace a la felicidad pero genera algo que se le parece mucho a ella, que los que tienen dinero son unos insensibles por no repartirlo a los que mas lo necesitan, que el dinero significa poder, …..y tantas cosas mas.

En el ámbito de los negocios, es lógico y justo que las empresas y quienes quieren desarrollar negocios quieran ganar dinero. Esto no tiene nada de malo. Lo malo es cuando quienes dirigen esas empresas o esos negocios quieren lograr ese objetivo sin respetar las reglas establecidas, las normas éticas y el derecho de los demás.

Cuando el dinero se utiliza para malas practicas (corrupción, extorsión, etc), es quien ejerce esas acciones el desleal, el indigno, y no el dinero en si mismo.

Contrariamente a estos prejuicios y situaciones descriptas, el dinero se creó para el intercambio de bienes y servicios y, sobre todo, para hacerlo mas justo, ya que un billete de 100 vale 100 para todos. El dinero no discrimina.

Los mas sensibles e idealistas muchas veces critican al dinero porque se lo relaciona con la lógica de la razón y no con las emociones. Pero, si pensamos profunda y seriamente, nadie ha logrado resolver los problemas del hambre o de otras tantas injusticias que vemos en este mundo, solo con el corazón. Por supuesto que solo con dinero tampoco se resuelven todos los problemas, pero como toda herramienta puede utilizarse para el bien o para el mal.

Toda empresa, por mas grande o pequeña que sea, y todo emprendedor, debe querer ganar dinero por medios justos, para generar puestos de trabajo nobles, decentes, dignos y poder pagar a cada empleado lo que se merece justa y honradamente de acuerdo a su productividad. Si todas las empresas obraran de esta manera se generaría un enorme círculo virtuoso que beneficiaría a toda la sociedad.

Silvio Tonolini

www.enlacepymes.com

El progreso de la ciencia y la técnica y, ¿que es lo que esencialmente somos?

Filed Under (Saber) by blogep on 20-04-2011

Tagged Under : ,

Uno de los fenómenos ideológicos de la modernidad ha sido sin duda el nacimiento de la fe en el progreso. La creencia en un progreso indefinido, la persuasión de que las ciencias de la naturaleza resolverían todos los problemas y responderían a todas las preguntas, nos ha hecho pensar que la técnica era el nuevo camino de la salvación y la consecución de sentido. El hombre actual aparenta creer que una vez que se resuelvan todos los problemas políticos, sociales y económicos ya no habrá más problemas. Pero es sabido que muchos hombres tienen cubiertas sus necesidades ordinarias, e incluso todo tipo de necesidades extraordinarias, y de todas maneras lo pasan muy mal.

Al compás del progreso de la ciencia y la técnica las posturas con respecto a lo que el hombre es esencialmente se han multiplicado y han definido al hombre de maneras variopintas. El idealismo dialéctico le ha dicho que es un escalón hacia un espíritu universal. Feuerbach ha afirmado que el hombre es Dios. El ateísmo marxista lo define como un proletario que lidere el sendero hacia la abundancia de bienes y al paraíso comunista. Nietzsche lo ha proyectado a un superhombre que sin ayuda divina logra convertirse en un héroe y en santo secular. El marxismo humanista de Bloch dice que en el futuro el hombre será Dios. El existencialismo sartriano lo define como una pasión inútil que debe inventarse a sí mismo. Heidegger subraya que el hombre no tiene esencia sino que sólo tiene existencia y que es el ser hacia la muerte. Freud lo ha enclaustrado en una predeterminación provocada por un laberinto de instintos inconscientes del que sólo el psicoanálisis lo puede liberar. El estructuralismo antihumanista de Foucault y de Levi Strauss le dice que el hombre en sí ha muerto, que ya no existe. Los paleontólogos evolucionistas lo empardan a un orangután verborrágico. El principio antrópico inmola a cada individuo en si para que la especie trepe la escalera de la evolución hasta llegar a los semidioses del futuro. Los credos orientales lo exaltan a la condición de ser una partícula divina del Todo divino que es el universo. La New Age, las psicologías modernas del ego y algunos cristianismos tergiversados le dicen que cada problema humano tiene una solución humana. A través de competir y avanzar, Keynes, Samuelson o la economía moderna de la Escuela de Chicago, lo proyectan una vida pródiga en suntuosidad y consumo insaciable, a la salvación del mundo a través del progreso económico.

Pasión inútil, ser para la muerte, carnívoro agresivo, mono que ha tenido éxito, bestia razonante, robot mejorable, mecanismo autoconsciente programado para la preservación de sus genes y equipado con un ordenador locuaz; las definiciones del hombre sobre sí mismo han sido diversas e incluso contradictorias, algunas veces exaltándose altaneramente y otras veces hundiéndose hasta la desesperación.

Los animales no se hacen problemas para vivir. Están dotados de mecanismos instintivos mediante los cuales solucionan sus necesidades elementales en forma casi mecánica. Es así que los animales no sufren de preocupación ni de ansiedad. Ortega decía que el animal existe en permanente alteración y perpetuo sobresalto y atropello. Cuando el contorno lo deja en paz y sin alteración, el animal no es nada y deja de ser, se duerme, borra su propio ser en cuanto animado. Pero el hombre se queda despierto y piensa.

Kant juzgaba que si el fin supremo de la naturaleza fuese el bienestar y la conservación del hombre, es decir, su felicidad terrena, la naturaleza se habría equivocado al hacer que la ejecutora de su designio fuera la razón. Todas las acciones que la criatura debe ejecutar conforme a este designio le serían indicadas más exactamente por el instinto. En otras palabras, si no tuviéramos razón, seríamos más mundanalmente felices.

El hombre es el único ser vivo que no se conforma con lo que hay. No acepta el orden natural. La existencia lo deja siempre un poco vacío, sediento de otro sentido, de algo más allá. Ni cuando nace ni cuando crece le gustan las cosas tal cual las encuentra. La realidad lo suele sacar un poco de quicio. Protesta, gruñe, gesticula quejoso, frunce la nariz y el ceño, estira la cara, se cabrea, se crispa, lagrimea, respinga, se desvela y se enfada ante sus opciones de vida. El hombre es un animal en permanente desaliento; ser problemático, lo llamaba Gabriel Marcel. Su menesterosidad es biográfica. Thomas Chalmers expresó que hay en el hombre una ambición incansable, un apetito insaciable por algo mas grande y mejor, una insatisfacción con el presente que nunca se apacigua por todo lo que el mundo tiene para ofrecer, todas cosas que no existen entre los animales inferiores. Jacques Riviere dio ejemplos de por qué uno sólo tiene que observar al hombre para darse cuenta de que es un ser que no está en su casa con el mismo, que de alguna manera ha caído por debajo del nivel de su propia naturaleza, que para recuperar su correcto destino, no importa cuán precaria e incompleta pueda ser esa recuperación, debe por siempre escalar una pendiente difícil.

El hombre sigue siendo el mismo frágil, limitado y dependiente ente que habitó las cavernas. Es igualmente sanguinario y tierno, seducible y caprichoso, hábil y torpe. Su inteligencia, cultivada sin cesar, puede conducirlo a los laberintos microscópicos de una célula o a los más lejanos periplos interestelares, pero su corazón sigue conmoviéndose con un buen cuento, así como a la vera del fuego encendido de una choza. Encabritado es capaz de derrumbar y destrozar ciudades íntegras y arruinar amplias zonas del planeta, pero es también capaz de dar la vida por el otro.

El progreso ha desencadenado múltiples definiciones sobre nosotros los hombres, pero somos un enigma para nosotros mismos. Somos el único animal endémicamente insatisfecho, de donde provienen el aburrimiento y la impaciencia, y somos también la única extraña bestia que, para llegar a ser lo que es, necesita antes averiguarlo. Nos resulta imperativo preguntarnos y saber qué es lo que esencialmente somos.

Carlos Morea

www.enlacepymes.com

La tecnología y el hombre masa

Filed Under (Saber, tecnología) by blogep on 03-02-2011

Tagged Under : , ,

A través de la tecnología que permea la atmósfera, hoy día suele suceder que todos terminemos con ideas y opiniones sobre las cosas, muchas veces sobre las bases de nuestro vivir, que no hemos pensado nunca por cuenta propia, a las que nunca hemos arribado como fruto de una personal convicción de su verdad, sino que las pensamos porque las hemos oído de otros. Resulta hoy día bastante inútil preguntarle al hombre moderno qué es lo que desea. Como robots responderemos que lo que queremos es exactamente lo que nos quieren vender. Erich Fromm decía que:

Ese hombre piensa, siente y quiere lo que cree que los demás suponen que él deba pensar, sentir y querer, y en este proceso pierde su propio yo, que debería constituirle fundamento de toda seguridad genuina del individuo libre.

Se suele tener dificultades para comprender que el que no sabe es como el que no ve. Sólo vemos lo que somos capaces de ver, sólo entendemos lo que somos capaces de entender. La inteligencia no es algo que se tiene o que no se tiene, ni solamente es algo que se tiene parcialmente, sino que es, por sobre todo, algo que se va haciendo o deshaciendo. Sobre el saber que no se sabe, Ortega escribió:

El pensar que culmina en saber, comienza por ser ignorar. El pensamiento, pues, es –tanto más y antes que saber– pura ignorancia. El que no piensa no es ignorante. La piedra no ignora lo que es la dinamita que la hace reventar. Porque  ignorar es pensar positivamente en algo, es pensar que no se posee el ser de una cosa, es pensar que no se sabe lo que es; en suma, es saber que no se sabe.

El concepto de hombre masa es interpretado como una mutación en la que el individuo se transforma en un otro colectivo, en una suerte de arquetipo jungiano, de tal manera que sus posibilidades y sus preocupaciones son, aunque más no sea temporalmente, asumidos por ese otro. Jung advertía que para poder lograr el desarrollo de la personalidad individual es indispensable que exista una estricta distinción con respecto a la psique colectiva, pues toda diferenciación defectuosa genera una inmediata disolución de lo individual en lo colectivo.

La masa no representa a una casta específica –pobre o rico, secular o religioso, humilde o altanero–, sino que es una posibilidad abstracta de todo individuo contemporáneo. Es la posibilidad diaria que tenemos todos de convertirnos en aquello que se denomina la gente, o en el porque se dice, porque lo piensa la gente. En rigor, esta gente, o este lo que se dice, son un alguien abstracto, un quién teórico, seres que no son, iguales a nadie, porque, ¿quién es la gente? Nietzsche observaba que la opinión pública era la suma de las perezas individuales.

La tecnología que masifica pretende clonar lo inigualable, al hombre, que es único e irrepetible, absolutamente original, inédita creación. Corremos casi siempre detrás de nuestro becerro de oro, que son el dinero, la fama, el poder, el placer, la envidia, la apariencia. Estamos todos ansiosos por saber lo que los demás opinan de nosotros, nos sentimos como angustiados por conocer el veredicto ajeno, si es que se considera que ganamos o que perdimos. Para Ortega, el hombre masa…

No quiere dar razones ni le importa tener razón, sino que sencillamente se muestra resuelto a imponer sus opiniones. He aquí lo nuevo; el derecho a no tener razón, la razón de la sinrazón. Hombre masa que carece simplemente de moral, que es siempre, por esencia, sentimiento de sumisión a algo, conciencia de servicio y obligación. Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo –en bien o en mal– por razones especiales, sino que se siente como todo el mundo y, sin embargo, no se angustia. Se siente a sabor al sentirse  idéntico a los demás. El hombre selecto no es el petulante que se siente superior a los demás, sino por no ser el que se exige más, inclusive si no logra resultado alguno en esas exigencias superiores. Las masas y colectividades que no precisan buscar lo único verdaderamente imprescindible que es “la verdad”, y por lo tanto parecieran ser sólo un modo deficiente de lo humano.

Pero no tiremos al bebe recién nacido por la rendija de la bañadera junto con el agua sucia. La tecnología es extraordinaria; se trata sólo de saber como y para que usarla.

Carlos Morea

www.enlacepymes.com

La idolatría del trabajo y sus parientes

Filed Under (Saber, economía) by blogep on 23-09-2010

Tagged Under : ,

La idolatría del trabajo es un fenómeno moderno. Siempre se han valorado sus resultados, pero, desde el siglo XVI, se inicia un elogio del trabajo por el trabajo en sí. Los hombres han bregado en todas las épocas; como forzados de galeras, han sudado a brazo partido para forjarse lo necesario. Pero hubieran preferido conseguir lo mismo sin tanto trabajo. En la época moderna, la estimación se amplia a la acumulación de riqueza y al trabajo mismo. Séquitos de humanos modernos consagramos a ello nuestra existencia. Es verdad que se trabaja presionado por la competencia, pero se lo hace con pasión, convencidos de que estamos utilizando bien la vida. Desde la Reforma protestante, se ha transformado en el camino para la realización personal y en el principal tema social y cultural. En numerosas sociedades, se dedica la vida entera al trabajo sin pensar que se pierde ninguna libertad.

Los medios de comunicación y la opinión pública elijen los arquetipos del éxito y del enriquecimiento que hoy día fascinan a las masas como lo hacían antes los pensadores, los literatos y los artistas. Las tareas instrumentales y utilitarias han sustituido a toda reflexión trascendental. Entre los griegos, o en el siglo XIII, se hubieran preferido otras cualidades. La vida contemplativa y la filosofía eran más ensalzadas que el hacer y el fabricar. La apariencia ha reemplazado a la sustancia y los poderosos y famosos son ahora venerados y hasta adorados por multitudes de personas.

Hace ochenta años, Keynes argüía que los problemas económicos de la raza humana se resolverían en un siglo y que el ser humano cambiaría de prioridades; sería capaz de apreciar más a la familia, a los amigos, se dedicaría más al ocio, a leer, a tocar el piano. Agregaba que cuando eso sucediera, los economistas no serían más importantes para la sociedad que los dentistas. Sus proyecciones acerca de que el ingreso por habitante crecería un promedio real del dos por ciento anual fueron bastante acertadas para las economías occidentales. Lo que Keynes no fue capaz de prever es la capacidad humana de inventar nuevas necesidades materiales. Tampoco pudo medir la incapacidad de conformarse con mejorar el nivel de vida en términos absolutos y la necesidad de compararse con otros. Gabriel Marcel observaba que este sistema exacerba el amor propio y la autoestima y hace que cada uno se compare con sus vecinos. Y agregaba que es el proceso más despersonalizador posible porque lo que en nosotros tiene verdadero valor no puede ser juzgado por comparación.

La riqueza y el poder son ahora las búsquedas más perseguidas. La globalización convierte al hombre en un mero agente económico, desarraigado, movido sólo por el interés y la utilidad. El sociólogo Robert Bellah decía: “En la sociedad contemporánea, la ciencia social ha usurpado la posición tradicional de la Teología. Es ahora la ciencia social la que nos dice qué clase de criaturas somos y cuál es nuestra misión en el planeta.”

Don Mc Closkey argumenta que los valores comunicados por los escritos económicos son a menudo de mayor entidad que la mera investigación económica que incluyen. Agrega que la economía se presenta como una ciencia objetiva pero predica una metafísica oculta. Detrás de su análisis teórico, los economistas cuentan historias que tienen un mensaje simbólico y poderoso, que también posee un contenido filosófico y hasta teológico. Robert Nelson dice que los economistas no son en rigor puros científicos, sino más bien filósofos furtivos y teólogos encubiertos.

El Congreso Mundial de Psiquiatría ha predicho que este siglo será el de las depresiones. Una portada reciente de Newsweek decía: “Si lo estamos haciendo tan bien, ¿porqué es que nos sentimos tan mal?”. El mundo desarrollado sufre una crisis parecida a la que le aqueja a muchos cuarentones y cuarentonas, que se preguntan: “¿Y esto es todo?”.

Gabriel Marcel escribió “No significa que debamos retroceder y romper todas las máquinas. Solo significa que, como Bergson con tanta profundidad lo observó, cada progreso técnico externo debería de ser balanceado en el hombre a través de un esfuerzo en su conquista interna”.

Pero el tiempo actúa como un sepulturero imparcial. Requiere tiempo borronear reputaciones efímeras y distinguir lo verdadero de lo engatusante. Es común que personajotes famosos en su época sean luego velozmente olvidados. Hay personas, en cambio, que –incluso habiendo algunos sido completamente ignotos en su tiempo – emergen más tarde y acceden a una semi-eternidad terrena. Así Homero, Sófocles, Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino, Francisco de Asís, Miguel Ángel, Shakespeare, Mozart, Teresa de Lisieux, son, en cierto modo, perennes.

Carlos Morea

www.enlacepymes.com