Tu tienda por sólo 5 dólares al mes | Registrate YA!

La tecnología dirige la atención

La tecnología dirige la atención

Por rudimentarios que fueran en el pasado, siempre han existido artificios y recursos creativos para los medios de comunicación. Pero los medios de comunicación actual no tienen precedente. Nuestra época ha instalado a todo lo anterior en un nivel irreductible.

Antes la notificación se ceñía a individuos o a grupos y no había más remedio que repetir las cosas. Pero ahora la transmisión puede ser inmediata y simultánea. Actúa como si fuera un portavoz telepático; se puede transmitir todo, ahora mismo y a todo el mundo.

El mundo entero puede mirar y escuchar la misma cosa y al mismo tiempo. Ni la distancia, ni la multitud, ni nada lo prohíbe. Se socializan así los estímulos y se homogenizan y mecanizan las mentes. La consecuencia de esto es la conocida aparición del hombre masa.

En efecto, ocurre que todo el mundo habla de ciertas cuestiones y hace o quiere ciertas cosas. Jose Antonio Marina decía que la capacidad de habituación del ser humano es tan poderosa y tan peligrosa que puede acabar aceptando como normal cualquier disparate que se repita muchas veces. Estos medios modernos que dirigen la atención también provocan que nadie hable de ciertos temas, lo que puede ser tanto o aun más grave.

Tal vez por primera vez existe la posibilidad de sepultar determinadas cuestiones en la cripta del silencio. Incontables balizas que llaman la atención de ciertas prioridades han logrado eclipsar a otras, incluso a aquellas dimensiones profundas de la vida humana que murmuran en nuestras entrañas.

Criticar la trivialidad de muchas diversiones audiovisuales modernas no debiera tampoco confundirnos y llevarnos al extremo de hacernos suponer que antes de inventarse la radio, la televisión y el Internet, la gente sólo leía a Shakespeare y a Aristóteles, solfeaba y ejecutaba las notas de Mozart o pasaba el día entero en el pasmo extático de la oración.

Las sociedades anteriores al maquinismo padecían de un tedio brutal y el aburrimiento ha sido siempre un grave mal de la humanidad y caldo de cultivo de mañas, vicios y estragos descomunales.

José Antonio Marina opina que el aburrimiento ha existido siempre pero que se ha intensificado y agravado con el progreso material. Y para Marina, el aburrimiento es más común entre los saciados. El que sufre se desespera, se angustia o se deprime, pero no se aburre.

Bertrand Russell observaba que las sociedades preindustriales agrícolas se aburrían mortalmente, pero también opinaba que estas sociedades eran capaces de soportar este tedio mejor que la sociedad moderna. El hombre moderno se aburre menos que sus antepasados pero la cultura actual hace que tenga más miedo de aburrirse porque su sed de diversión es más insaciable. Russell escribió:

“Salvo un puñado de personas creativas –sobre todo científicos, artistas y gente humanitaria que convierte la compasión en tarea absorbente– al resto de la humanidad no le queda más remedio que fastidiar al prójimo, morirse de fastidio… o comprar algo.”

Carlos Morea | www.enlacepymes.com




Deja tu comentario

© 2015 Enlacepymes EnlacePymes